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8 consejos para elegir el colchón ideal

Índice de contenidos
En el mercado existe una gran variedad de colchones. ¿Cómo elegir el colchón perfecto? Te damos las claves para que aciertes y así disfrutar de un buen descanso cada noche.

La oferta de colchones es tan variada que muchas veces resulta muy difícil decidir qué colchón es el mejor. Es más, a la hora de elegir un colchón el precio no es lo único que influye. ¿Por qué? Pues porque por muy caro que sea un colchón no significa que sea el mejor o el más adecuado para ti. No se trata de gustos, calidades o preferencias sino de que ofrezca un buen descanso y por consiguiente mejore tu calidad de vida.

6 puntos a tener en cuenta antes de elegir el colchón

  1. El tamaño sí importa: De hecho no es lo mismo dormir solo que compartir cama. Y aunque existen muchos tamaños de colchón debes tener en cuenta que el largo del colchón debe tener como mínimo entre 10 y 15 cm más que tu altura (o de la persona más alta si compartís cama).
  2. Tu complexión: Si eres una persona delgada puedes elegir un colchón más blando. En cambio, si tienes una estructura ósea pesada deberás elegir un colchón más duro.
  3. La manera en la que duermes: si duermes en una posición boca arriba o supina, de lado o boca abajo también influirá a la hora de elegir el colchón.
  4. La temperatura corporal: Según qué tipo de persona seas deberás elegir un tipo de material para tu colchón u otro. No es lo mismo una persona calurosa que otra friolera.
  5. La edad: Los niños pequeños pueden (y deben) dormir en colchones más duros mientras que las personas de edad avanzada descansarán mejor en colchones de menor firmeza.
  6. La movilidad: Si das más vueltas que un ocho, elige siempre un colchón de menor firmeza. En cambio, si te despiertas en la misma posición que cuando te fuiste adormir puedes elegir un colchón de mayor firmeza.

La importancia de la firmeza del colchón

Para elegir el colchón deberás tener en cuenta la firmeza. Eso sí, en este punto deberás conseguir un equilibrio entre tus preferencias (si te gusta más blando o más duro) y la posición en la que duermes. Y es que si quieres tener un buen descanso deberás elegir aquella que mejor se amolde a la curvatura del cuerpo, permitiendo que el peso de tu cuerpo se reparte de la manera adecuada y que la columna vertebral mantenga la posición natural.

Por eso, el colchón debe repartir de forma adecuada el peso del cuerpo sin ser incómodo. Hace unos años, se consideraba que los colchones de firmeza rígida eran los mejores. Sin embargo, hoy se ha demostrado que si el colchón es demasiado duro, no se adaptará bien al cuerpo puede y resultará incómodo al realizar demasiada presión sobre los principales puntos de apoyo como son los hombros y las caderas.

En cambio, si es excesivamente blando, la columna vertebral no recibe el apoyo correcto, curvándose de forma perjudicial. Además, la aireación será peor, aumentando la sensación de calor.

Si duermes de lado

La mejor opción será elegir el colchón blando, que permita que tu columna vertebral mantenga una posición recta.

Si duermes boca arriba o posición supina

Elegir el colchón firme será clave para evitar que la espalda y el cuerpo se hundan y proteger la curvatura natural de la columna.

Si duermes boca abajo

Esta posición no es la más recomendable. Sin embargo, si tú duermes y descansas de este modo, el éxisto estará en elegir el colchón con una firmeza intermedia. De ese modo, será mucho más fácil mantener una postura adecuada de tu columna vertebral.

Al elegir el colchón hay que tener en cuenta la firmeza

Tipos de materiales para un colchón

A la hora de escoger un colchón no se puede afirmar categóricamente que un material es mejor que otro. Los materiales más comunes son:

Elegir el colchón de viscoelástica

Los colchones de viscoelástica son ideales para personas que pasan muchas horas en la cama o para aquellas que duermen de lado. Si tienes problemas musculares o articulares, un colchón de este tipo también es aconsejable así como para camas de matrimonio.

Una de las ventajas de usar este tipo de colchones es que se adaptan a la temperatura corporal de cada persona y son muy flexibles. Además apenas transmiten movimiento. Por eso, si compartes cama elegir el colchón de viscoelástica es una buena opción, sobre todo si tu pareja se mueve mucho.

Elegir el colchón de muelles

Los colchones de muelles son perfectos para personas calurosas puesto que hacen circular el aire para que se sienta frío y seco. Si tienes problemas de espalda, elegir un colchón de muelles es una gran opción ya que reducen la presión en todas las partes del cuerpo, sobre todo en la parte lumbar.

Existen tres tipos de  colchones de muelles:

  • Muelles independientes (bonell o bicónicos): Este tipo de colchones tienen un núcleo formado por múltiples muelles metálicos colocados en vertical que se estrechan en su tramo central y están enlazados unos a otros por hilos metálicos.
  • Muelle continuo: En este caso el entramado está hecho a partir de un único hilo metálico. En ambos casos el núcleo va cubierto por varias capas de espuma o algodón.
    Los dos colchones ofrecen un soporte suficiente y una buena ventilación, por lo que pueden resultar algo frescos. Hay colchones con cara de verano y cara de invierno, más cálida.
  • Muelles embolsados: Estos colchones están formados por cientos de muelles independientes, metidos en saquitos de tela individuales y unidos por una sujeción muy fina. Los colchones de muelles embolsados se adaptan bien a la forma del cuerpo y ofrecen una buena ventilación, aunque sus características varían mucho dependiendo de las capas que recubran el núcleo y de la forma concreta de sus muelles. Mantienen una buena independencia de movimientos para los dos miembros de la pareja en una cama de matrimonio. A menudo llevan un recubrimiento muy generoso de diferentes materiales que los hace estar a medio camino entre los colchones de muelles y los de espuma o látex. Aunque pierden altura y firmeza con el uso, pueden proporcionar un buen descanso durante quince años.

Elegir el colchón de látex

El látex es un material muy adecuado para aquellas personas alérgicas y/o asmáticas. Si eres una persona que cambia muy a menudo de posición, elegir el colchón de látex será una buena opción. Como ventajas, cabe destacar que los ácaros no pueden anidar en este material (por ese motivo es tan aconsejable para las personas alérgicas) y se adapta muy bien al cuerpo sin perder la firmeza. Como guinda del pastel, los colchones de látex duran mucho, así que son una buena inversión.

Elegir el colchón de espuma

Es una buena opción si sabes que lo vas a usar muy poco o si tu presupuesto es bajo. Los colchones de espuma suelen ser de poliéster o poliuretano y están llenos de miles de pequeñas celdillas o burbujas de aire cubiertas por una funda de colchón.  Como una imagen vale más que mil palabras, imagina un bizcocho suave y esponjoso que cuando lo cortas puedes observar las burbujitas de aire. Así es un colchón de espuma. Dependiendo del número de celdillas por m3, de su tamaño y agentes cohesionantes, el colchón será más o menos firme. Cuanto más ligero sea, más blando y peor durabilidad.

Si decides elegir el colchón de espuma, deberás tener en cuenta que las densidades inferiores a 35kg/m3  son convenientes para camas que vayan a usar de vez en cuando algún huésped (y no por mucho tiempo) o algún niño pequeño.

Más tipos de colchones

¿Sabes que existen mucho más tipos de colchones? Aunque los que te hemos explicado son los más comunes existen otros tipos de colchones que son interesantes conocer.

Colchones ortopédicos: Normalmente quien tiene este tipo de colchón es porque el médico se lo ha recomendado. Son perfectos para personas que deben estar mucho tiempo en cama. Sin embargo, no son nada adecuados para personas sanas puesto que resultan incómodos.  Además, por sus especificaciones y características no son nada económicos.

Colchón de agua: Tuvieron su época de gloria durante los años 80 y principios de los 90. Son colchones muy pesados y necesitan un buen mantenimiento. Si eres de los que se mueven, mejor no optes por este tipo de colchón a no ser que quieras soñar cada día con la tormenta perfecta.

Colchón de lana: Son los colchones de antaño, los de las casa de pueblo de nuestros abuelos. Son colchones muy pesados y difíciles de manejar. Además, no son nada recomendables para personas que tienen problemas respiratorios.

Colchón japonés: El futón está hecho de capas de algodón y es una opción a tener en cuenta si te gusta dormir sobre una base dura. Eso sí, debe cambiarse con mayor frecuencia que otro tipo de colchones ya que con el tiempo su espesor -ya de por sí reducido- disminuye con el uso.

Elegir el colchón ideal permite un buen descanso

El mejor de los descansos

Nos pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo (¡casi 30 años!) así que descansar bien es esencial. Si eliges un colchón, éste debe procurarte un sueño reparador. Es decir, que cuando te levantes por la mañana te despiertes descansado, sin dolores de espalda y lleno de energía y buen humor.

Según un estudio realizado por la Asociación Española de la Cama (ASOCAMA) y la Fundación de Educación para la Salud (FUNDADEPS), el 32% de los españoles se levanta cansado y con dolores cada mañana. Y es que según este estudio, existe una relación muy estrecha entre un buen colchón y el descanso reparador nocturno. De hecho, un colchón nuevo y que se adecúe a tus necesidades puede mejorar hasta el 63% de los dolores de espalda.

Y para levantarte además con la sensación de haber dormido bien, cabe destacar que la importancia de unas buenas sábanas. Porque el textil de cama también influye en tu descanso. Elige tus sábanas según tu temperatura corporal para que cuando duermas no pases frío o calor o según la estación del año. Verás cómo de esta manera te costará menos despertarte o querrás quedarte cinco minutos más y cinco más en la cama.

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